Printer-friendly version

Un nido entre los cereales

El proyecto del CABS para la conservación del aguilucho cenizo, una especie amenazada en toda Europa

Macho de aguilucho cenizo se alza del nido (© Markus Varesvuo)Macho de aguilucho cenizo se alza del nido (© Markus Varesvuo)Cuando los primeros aguiluchos cenizos regresan de África hacia los cuarteles reproductivos de Europa Central, después de haber esquivado el plomo de los cazadores malteses, les espera un espectáculo natural maravilloso. En los infinitamente extensos campos de Renania; los pastos y cultivos de grano aún verde que llegan hasta la rodilla, distanciados por claros baldíos o brezales, resulta fácil descubrir ratones para alimentarse. Son condiciones ideales para un rapaz que nidifica y se alimenta en el suelo.

Pero lo que para los ojos de un aguilucho es un tramo verde y atrayente para nidificar, para los hombres es un campo cultivado de cereales; y mientras los pequeños aguiluchos están saliendo del cascarón, en los garajes de los agricultores las máquinas segadoras están calentando los motores.

La cebada es la trampa más peligrosa para estos rapaces. Las espigas, segadas en otoño, al inicio de mayo alcanzan la altura perfecta de 30cm, que es la altura que los aguiluchos buscan para construir el nido. En el curso del mes la hembra depone hasta 6 huevos en un nido simple situado en el centro del campo. Los huevos eclosionan en 4 semanas y los jóvenes necesitan en promedio otros 30 días para poder volar. Por lo tanto la mayoría de las nidadas despegan a mitad de julio. Un campesino salva de la segadora un nido de aguiluchos en el último segundo.Un campesino salva de la segadora un nido de aguiluchos en el último segundo.Si los padres han depuesto los huevos muy temprano y las espigas no maduran demasiado rápido, los jóvenes están listos para el vuelo antes que la segada comience. Pero por el contrario, si la primavera ha sido calurosa y soleada, la segada inicia en junio: los nidos son destruidos y los polluelos mueren a causa de las hojas de la segadora.

Al final del 1800 el aguilucho cenizo, una especia amenazada en toda Europa, estaba considerado como extinto en toda Renania (el territorio alemán al oeste del Rin que llega hasta Holanda). La última nidada fue documentada en las cercanías de Gemünd en Eifel en 1889. Solo cien años más tarde, en la década de los ’80 los ornitólogos alemanes pudieron observar nuevamente un aguilucho solitario, que se detuvo y permaneció el verano en los campos entre Colonia y Aquisgrán. Los primeros tentativos de nidadas comenzaron 10 años más tarde, pero la mayoría de nidos fueron destruidos durante las segadas de verano, el último en Düren en el 2005.

Joven aguilucho en el nidoJoven aguilucho en el nidoEl CABS en colaboración con el NABU (Asociación para la Conservación de la Naturaleza – Birdlife) de Bonn, Euskirchen, Aquisgrán y Düren, llevan adelante un proyecto de conservación de los aguiluchos, que consiste en localizar todos los nidos ubicados en los campos cultivados entre Aquisgrán y Colonia y protegerlos durante la segada. Se contactan los agricultores responsables para negociar juntos una solución y evitar así la destrucción de la nidada.

Los agricultores han sido extremamente cooperativos, y así en todos los casos se han establecido zonas de protección de 40 x 40 metros alrededor de los nidos. Por el tiempo y la cantidad de cosecha perdida, se han puesto a disposición fondos públicos, mientras que en los lugares donde estos fondos no son disponibles, el mismo CABS reembolsa a los agricultores cifras entre 200 y 400 euros por nido.

Son varios los nidos de aguiluchos cenizos que cada estación son protegidos por el proyecto que en algunas ocasiones involucra a otra especie, el aguilucho lagunero, que se convierte en un beneficiario adicional de la acción.