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Caza con Trampas en las Islas del Tirreno


Tarabilla norteña muerta en una trampa en IsquiaTarabilla norteña muerta en una trampa en IsquiaLas espléndidas islas del Mar Tirreno son un punto de parada fundamental para los pequeños pájaros migratorios de regreso de sus cuarteles de hibernación africanos. Cuando en primavera, después de un largo y fatigoso vuelo sobre el Mediterráneo tocan finalmente tierra, la principal exigencia de estas criaturas es la de alimentarse y reincorporar sus reservas de grasa. Lamentablemente los cazadores furtivos saben exactamente lo que están buscando las aves y como utilizar la situación a su favor.

A partir de la mitad de mayo trampas con una polilla de la harina como cebo hacen su aparición en los huertos y jardines de Ischia, Capri y Ponza. Y se demuestran de inmediato fatales. Grandes cantidades de ejemplares de especies amenazadas en toda Europa, como el colirrojo tizón, la collalba gris, alcaudón senador terminan en estas trampas mortales. Mientras tanto tórtolas, codornices, y todos los rapaces indistintamente vienen perseguidos por los cazadores (no obstante la caza esté ya cerrada a partir del 31 de enero), bien apostados en los claros creados con el fuego en el matorral mediterráneo. Ni siquiera en la noche existe paz en las islas: de todas partes se escuchan los cantos de los reclamos acústicos que invitan a las bandadas en migración nocturna a posarse, después en la mañana siguiente se encuentran en la boca de los fusiles de los cazadores.

Jilguero en una red de cazaJilguero en una red de cazaLos voluntarios y colaboradores del CABS organizan ya desde hace muchos años, entre marzo y mayo, unos campos de protección de aves en el Sur de Italia. Al alba patrullan las áreas costeras en colaboración con las fuerzas de policía para descubrir a los cazadores apostados, en espera de la llegada de las aves. Durante el día se dedican a la búsqueda y destrucción de las trampas. Durante las noches en cambio recorren las islas localizando los reclamos acústicos.

Afortunadamente la cacería furtiva en el golfo de Nápoles y sobre las islas pontinas (Islas Ponza) ha disminuido sensiblemente en los últimos años, gracias al esfuerzo conjunto del CABS, de las autoridades locales y de las organizaciones partner italianas, la LAC, el WWF, la LIPU y el CSA.

A manera de ejemplo en la primavera del 2007 han sido confiscados solo 50 trampas, 6 fusiles, 2 reclamos acústicos y 1500 municiones.