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Los Lazos de Cerdeña

Lazos para zorzales en las montañas de CapoterraLazos para zorzales en las montañas de CapoterraCada año en el sur de Cerdeña, entre las montañas de Capoterra y de los Sette Fratelli, cientos de miles de aves son víctimas de una cacería furtiva difusa, intensa y en fin demasiado tolerada por las autoridades locales. Si en la punta sud-este de Cerdeña son las redes mist-nets las que lideran, en el sur-oeste las montañas están literalmente diseminadas de millones de lazos de crines de caballo o nylon. Los pájaros que mueren estrangulados van a alimentar un floreciente y remunerativo mercado local que gira en torno al rico plato navideño de las “grive” (tordi en dialecto sardo).

Al inicio del invierno el enorme matorral mediterráneo que recubre las montañas alrededor de Cagliari ofrece un área de hibernación ideal para millones de petirrojos, zorzales comunes, zorzales charlos, mirlos, y fringílidos provenientes del norte. Además del bondadoso clima y la presencia de insectos, en los bosques fructifica el madroño (Arbutus unedo) y el enebro (Juniperus communis), cuyos frutos constituyen la base alimentar de los pájaros hibernantes.

Petirrojo estrangulado por un lazo en los bosques de CapoterraPetirrojo estrangulado por un lazo en los bosques de CapoterraEl uso de lazos es, sin embargo, ya desde hace años ilegal en Cerdeña, así como la venta de los pájaros pertenecientes a la fauna selvática. Lamentablemente las condiciones sociales de la isla y en particular de la zona rural del cagliaritano forzan a las autoridades políticas a cerrar un ojo ante el fenómeno. La cacería furtiva es tolerada un poco en todo el territorio, los controles son poco incisivos y también el cuerpo forestal regional se fatiga a estar detrás de la enormidad del fenómeno.

A partir de 1999 el CABS junto con la LAC han llevado adelante numerosas operaciones para contrarrestar la cacería furtiva en la isla, buscando la colaboración de asociaciones regionales y del cuerpo forestal sardo. Cada noviembre y diciembre, los dos meses de mayor actividad en la cacería furtiva, más de 30 activistas participan a título voluntario en nuestros campos contra la caza furtiva, batiendo los bosques para la búsqueda de millares de lazos y redes. Cada año, equipados con alicates, tenazas y navajas, destruyen entre 20000 y 25000 lazos.