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Los Tres Valles Brescianos, la Patria de la Caza Furtiva


Escribano montesino usado como reclamo cerca de una red de cazaEscribano montesino usado como reclamo cerca de una red de cazaSe llaman Valtrompia, Val Camonica e Vasabbia los tres valles principales que cortan de norte a sur el territorio de los alpes y prealpes brescianos. Situados entre el lago de Iseo y el lago de Garda, estas montañas no son solo montañas en los Alpes, por su posición constituyen una de las más importantes rutas migratorias para la avifauna europea. Cada otoño a través de sus puertos, el paso del Maniva, monte San Zeno, y a lo largo de sus contrafuertes, pasan en vuelo millones de pequeños migratorios, agrupados en pequeñas bandadas vociferantes.

El espectáculo de los pequeños pájaros que provienen en masa desde Rusia, República Checa, Eslovaquia, Polonia, no es solo una tangible señal del cambio de estación, es ecológicamente un momento delicado para la supervivencia de estas especies, ya que una consistente parte de toda su población europea se concentra para afrontar el difícil paso de la barrera alpina. Respetando tanto la normativa nacional como europea, las autoridades que tienen el deber de garantizar la tutela de la fauna selvática a nivel local, han asignado la zona de los Alpes como zona con régimen de protección especial. Las cosas sin embargo no van en esta dirección. Ya en la segunda mitad de septiembre una enorme cantidad de arcos (trampas ilegales de metal para la captura de petirrojos) son instaladas por los cazadores furtivos en los bosques, en los jardines de las casas, en los márgenes de los prados. Las bayas rojas del serbal funcionan como cebo; petirrojos, y también tordos, chochines, pinzones vulgares, carboneros, búhos, irones grises y ardillas caen en las trampas mortales. Para los pájaros la muerte sobreviene después de horas de agonía, con la cabeza abajo y con las patas irremediablemente fracturadas por la trampa.

Con tenazas los voluntarios del CABS destruyen los arcos encontradosCon tenazas los voluntarios del CABS destruyen los arcos encontradosPara contrarrestar este fenómeno, a partir de la mitad de los años 80 ambientalistas y conservacionistas provenientes de toda Europa se han dado cita en octubre en los valles brescianos. Gracias a las donaciones recibidas por ciudadanos privados alemanes, austriacos y suizos, comprometidos en la conservación del patrimonio avifaunístico europeo, el CABS cada año financia un campo contra la cacería furtiva de 3-4 semanas, en el cual los voluntarios se flanquean al trabajo de los guardias venatorios de las asociaciones ambientalistas italianas. El deber compartido es advertir la ubicación de las trampas en el territorio y destruirlas.

Por el contrario, en otro nivel trabajan los agentes del NOA (Núcleo Operativo Anticacería Furtiva del Cuerpo Forestal del Estado), los cuales se ocupan de tender emboscadas a los cazadores furtivos, capturándolos con las manos en la masa para poder deferirlos a la autoridad judicial.

Durante la recolección de las trampas, los grupos de voluntarios que operan sobre el territorio se tropiezan con los llamados “roccoli“, instalaciones de captura que explotan estructuras arbóreas adecuadamente modeladas para albergar un sistema de redes de hasta 5 metros de alto y hasta 400 metros de largo. Localizados alrededor de los pasos más importantes, estas enormes trampas son unos verdaderos huecos negros que interceptan y capturan las bandadas en migración. A pesar de que los roccoli hayan sido oficialmente declarados ilegales desde 1992, todavía hoy docenas de estas estructuras reciben permisos especiales de las autoridades locales porque con sus capturas satisfacen la demanda de reclamos vivos de los cazadores.

Ampelis abatido por un cazador en Brescia: la diferencia entre especies cazables y protegidas no ha penetrado aún en la mentalidad venatoria localAmpelis abatido por un cazador en Brescia: la diferencia entre especies cazables y protegidas no ha penetrado aún en la mentalidad venatoria localCada año el CABS y su principal partner local, la LAC (Lega per l´Abolizione della caccia), denuncian ante el tribunal competente la ilegalidad de estos permisos, y puntualmente los recursos presentados portan a una rápida clausura de las instalaciones de captura. Los cazadores por otra parte conocen otras vías para adquirir los ansiados pájaros de reclamo. Millares de redes para cacería de aves son escondidas en los bosques, a menudo en las cercanías de las mismas casetas de caza. Los voluntarios italianos y alemanes hallan y remueven cada año, en pocas semanas, más de 300 redes en los valles brescianos, un daño no indiferente para los cazadores furtivos, que utilizan los pequeños paseriformes capturados para venderlos como pájaros de reclamo a las decenas de miles de cazadores fijos del norte de Italia.

La caza fija (casetas) parece en efecto ser la forma más eficaz para golpear las bandadas de los migratorios, sobre todo si se efectúa con pájaros vivos de reclamo. Estos animales, después de ser capturados, son mantenidos durante la primavera y el verano en jaulas minúsculas en el interior de obscuras bodegas. Cuando al inicio del otoño los llevan fuera, aquellos que han sobrevivido creen que la primavera ha llegado y la saludan con sus cantos nupciales. Su canto llama a los correspondientes en migración que se dirigen sin demora hacia las casetas miméticas aprestadas por los cazadores. Se posan sobre los posaderos artificiales (en dialecto filaröle) dispuestos alrededor de la caseta, justo en frente a la boca del fusil. Cuentan los mismos cazadores que con un solo tiro pueden terminar en los morrales hasta 25-30 pájaros.