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Una cruzada contra las aves migratorias


El combatiente, una especie amada por los cazadores franceses, pese a su declino en toda Europa (© Marek Szczepanek/wikimedia commons)El combatiente, una especie amada por los cazadores franceses, pese a su declino en toda Europa (© Marek Szczepanek/wikimedia commons)Cada otoño la más grande comunidad venatoria en toda Europa, aproximadamente 1.300.000 cazadores franceses toman por asalto los campos y bosques franceses en búsqueda de aves para matar. Se calcula que más de 25 millones de aves, entre pequeños pájaros, patos silvestres, gansos, limícolas y palomas, son víctimas cada año del país con la más larga estación venatoria, el más alto número de especies cazables y una legislación al respecto que se mofa de las Directivas Comunitarias.

La caza a zorzales y alondras es la más apetecida. Estos animales son capturados como reclamos con apropiadas redes y trampas, o también son abatidos por las emboscadas fijas, para después ser vendidos en los restaurantes. Innumerables son los patos silvestres y gansos cazados en las extensas áreas húmedas de las costas septentrionales y en las grandes cuencas fluviales. En Normandía y en el Golfo de Vizcaya ninguna de estas especies está protegida contra el fuego de las escopetas doble caño, así como tampoco los miles de limícolas – 16 especies en total, entre los cuales: becadas de mar, avefrías, archibebe claro, archibebe común, chorlos, zarapitos, zarapitos trinadores, agujas colinegras, correlimos gordo.

Caseta de caza con reclamos en ProvenzaCaseta de caza con reclamos en ProvenzaEn otras regiones la caza se ha convertido prácticamente en un grandioso deporte nacional. En las faldas de los Pirineos Franceses, miles de cazadores aguardan frenéticamente cada año la llegada otoñal de las palomas torcaces del centro y norte de Europa. Apenas arrivan los primeros ejemplares, la gran mayoría de la población masculina local solicita vacaciones y se esparse sobre los montes en presa a la fièvre grise. La fiebre gris, según como la prensa francesa define la prepotente pasión venatoria que derriba cada año cerca de 5.200.000 palomas torcaces.