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Redes en el Atlántico

Alondras apenas asesinadas por el cazadorAlondras apenas asesinadas por el cazadorEn casi todos los Estados europeos las poblaciones de alondras están en caída libre. Este pequeño cantor de campos cultivados, parece no poder sobrevivir a los cambios provocados por las técnicas agrícolas.

En Francia, mientras tanto, se trabaja para acelerar la disminución de las alondras: cada año casi 2 millones de estas aves terminan en ollas y sartenes. Un buen porcentaje de estos animales vienen capturados con las redes.

En las llanuras que miran al golfo de Vizcaya, alrededor de Burdeos, miles de instalaciones de redes y jaulas-trampa bloquean el paso de las alondras hacia el Sur. Las enormes estructuras ocupan sobretodo las sunas y los campos retrodunales que se asoman al océano atlántico, donde el paso de los pequeños migratorios es más fuerte. Aquí cada instalación puede hospedar hasta 6 redes y 300 jaulas-trampa.

Redes a disparo para alondras dispuestas a lo largo de la costa francesa atlánticaRedes a disparo para alondras dispuestas a lo largo de la costa francesa atlánticaComo reclamo se usa una alondra viva, atada y controlada por el trampero. Cuando una bandada de alondras se acerca a la instalación, el cazador pone en acción un silbato manual que imita el canto de la especie; tirando un poco una cuerda, la alondra de reclamo viene sacudida y obligada a volar, atrayendo la atención de sus compañeros silvestres. A este punto la bandada baja a tierra. Solo cuando un número suficiente de alondras está a tiro de las redes, el trampero acciona la palanca que cierra las dos hojas móviles. Todo lo que se encuentra en el suelo dentro de los cien metros cuadrados de red, permanece capturado bajo la misma.

Teóricamente los miles de cazadores de Gironda, Pirineos Atlánticos, Garona y Landas que presentan la solicitud para el uso de trampas pueden capturar un total máximo de 600.000 alondras, en los meses de octubre y noviembre. Como siempre sucede en Francia en materia venatoria, es evidente – evaluando el número de días de caza y la potencia de las instalaciones de captura – que la autorización excepcional esconda una vez más una estafa y que de hecho más de un millón de animales termine capturado en redes o jaulas-trampa cada otoño.