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Caza furtiva de Rapaces

Veneno, trampas y escopetas doble cañón contra los rapaces

Milano real envenenado encontrado en una zona de caza en RenaniaMilano real envenenado encontrado en una zona de caza en RenaniaSegún la definición oficial alemana, los rapaces figuran aún entre las “especies cazables“. Obviamente es solo una cuestión de nombre; en los hechos la ley federal y las convenciones internacionales prohíben la persecución de todas las especies de aves de presa.

No obstante esto, la inmensa gran mayoría de las asociaciones venatorias no están en absoluto satisfechas con estas medidas de protección y no pierden la ocasión para declarar públicamente que los rapaces son una gran amenaza para las pequeñas especies cazables.

En ésto reciben el apoyo de los criadores de pichones, para los cuales el aumento de la población de halcones peregrinos y azores ha sido en los últimos años un fastidioso dolor de cabeza.

Cierto, es sin lugar a duda una verdad que tórtolas, pichones y palomas torcaces son las presas favoritas de muchos rapaces y al mismo tiempo de los cazadores. Lo mismo vale para los faisanes, sobretodo los apenas liberados por los criaderos con fines venatorios: mansos
como gallinas, se convierten fácilmente en un buen botín
para los azores.

Afortunadamente ésto no es posible mientras Alemania permanezca en el cuadro de la Unión Europea, también se debe decir que Baviera ignora aún desvergonzadamente la Directiva Aves y autoriza cada año el abatimiento de cientos de ratoneros común y azores.

Sin embargo, donde se alcanza el objetivo con leyes ad hoc, no quiere decir que el cazador dé un paso atrás.

Los miembros del CABS continúan recobrando trampas, cebos envenenados y rapaces abatidos en toda el área de las grandes planicies centro septentrionales de Alemania, las más ricas de pequeños animales cazables.

Ratonero apenas capturado ilegalmente en una trampa para azoresRatonero apenas capturado ilegalmente en una trampa para azoresCepos, a menudo situados sobre estacadas con carne fresca como cebo, son un método común para la captura y la eliminación de rapaces. Cuando el animal busca aferrar la carne, la trampa dispara, normalmente cortando de raso las patas del rapaz.

Por otra parte, no menos violento es el envenenamiento: en Alemania son miles los ratoneros comunes y los milanos reales que se encuentran muertos cerca de restos de gallinas o huevos envenenados (en Francia y España la situación no es mejor, en los últimos quince años solo en España han sido hallados 14.500 milanos reales envenenados).


Más difíciles de encontrar, pero no menos destructivas son las trampas para azores, pequeñas redes a disparo que usan un pichón como reclamo. El animal viene capturado vivo, para después ser asesinado en manos de los cazadores.

El punto es que los cazadores furtivos están prácticamente seguros de permanecer impunes. Incluso cuando las trampas o el veneno se recobran en las cercanías de los comederos o de las tarimas de caza, el propietario niega ser el responsable.

Afortunadamente, el trabajo de monitoreo de los territorios de caza, de recolección de señalamientos, pruebas e indicios llevado a cabo por el CABS en los últimos años ha tenido un efecto disuasivo sobre estas prácticas, que parecen ahora estar el ligera disminución.