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Alemania: la naturaleza al servicio y consumo de los cazadores

Colaborador del CABS recupera un ansar campestre muerto y abandonado por un cazadorColaborador del CABS recupera un ansar campestre muerto y abandonado por un cazadorLos cazadores alemanes llegan en número a 350.000, relativamente pocos respecto a una población global de 83 millones, pese a ésto el impacto que crean sobre el ambiente es enorme. La llamada tradición venatoria mitteleuropea prevé que cada cazador maneje autónomamente su propiedad de caza – un territorio agrosilvopastoril de al menos algunas decenas de hectáreas que comprende inclusive terrenos de otros propietarios – administrando la fauna cazable y no cazable. Para cada cazador su propia reserva es como un banco: se invierte energía y fondos para aumentar al máximo la productividad de los animales selváticos de interés cinegético, para después retirar anualmente los intereses sin menoscabar el patrimonio.

Para quien pasea por los campos alemanes es efectivamente placentero notar la numerosa presencia de corzos, perdices, liebres y faisanes. También en contextos periurbanos, estos animales son numerosos y parecen contentarse con los pequeños refugios creados a propósito por los cazadores : un campo de girasoles, un pedazo de terreno no cultivado, un lote de grano que se hecha a perder o un despojo de bosque.

Menos agradable es saber lo que se encuentra detrás de esta aparente abundancia. Los cazadores bombean al máximo la productividad de los "propios" animales, dándoles forraje durante todo el año. Es fácil encontrar al pie de las garitas de caza sacos de manzanas marchitas, harinas animales, vísceras o restos de animales ya abatidos (para atraer a jabalíes). Los comederos artificiales para corzos y faisanes son incontables y generalmente los cazadores añaden medicamentos a los alimentos en modo de reducir la mortalidad natural.

Renania: señuelos ilegales para atraer cuervos, cornejas y urracas al alcance del fusil o en la trampa predispuesta ilegalmenteRenania: señuelos ilegales para atraer cuervos, cornejas y urracas al alcance del fusil o en la trampa predispuesta ilegalmentePor otra parte, no hay piedad para la competencia: para aumentar los "intereses" anuales, el capital se protege. Y cómo? los cazadores emprenden continuamente verdaderas cruzadas contra todos los depredadores naturales con trampas, persecución directa, e inclusive – aunque ilegal – con veneno. En Alemania el uso de jaulas-trampa para la captura y matanza de zorros, garduñas, turones, martas, tejones, armiños, comadrejas y perros mapaches está permitido y cada año mueren en trampas y abatimientos 790.000 de estos pequeños depredadores (de los cuales 605.000 son zorros). De este modo los cazadores declaran públicamente que su caza es una medida necesaria para mantener las poblaciones de artiodáctilos selváticos bajo control – cierto, después que todos sus depredadores han sido expresamente eliminados por ellos mismos.

También los rapaces son perseguidos, aunque también sea ilegal. Cada año se encuentran cientos de trampas para ratoneros, milanos y azores, mientras algunas Regiones han llegado más lejos autorizando con regularidad abatimientos anuales de cuantitativos de garzas reales, azores y ratoneros. Cada año aproximadamente 4.500 garzas reales son asesinadas en este modo.

Y, menos mal que se habla de equilibrio natural ! En Alemania la naturaleza selvática es violentamente manipulada por las manos del hombre.

Garcetas grandes y reales encontradas envenenadasGarcetas grandes y reales encontradas envenenadas
Tampoco para el resto de aves la situación es color de rosa: si bien los alemanes no tienen ningún interés cinegético hacia los paseriformes migratorios, las grandes aves no corren la misma suerte. Aproximadamente 30.000 gansos selváticos son asesinados en la República alemana anualmente, sin contar los cazadores alemanes que persiguen su pasión por la caza de aves acuáticas en Argentina y Europa del Este, donde abanten más de 500.000 patos salvajes, 1.800 cisnes reales y casi un millón de palomas torcaces.



Cornejas, rapaces, cormoranes y garzas son consideradas por los cazadores como "nocivas" para sus intereses y deben ser controlados. Estas últimas son también perseguidas durante la estación reproductiva, aduciendo hipotéticos y enormes daños a los cultivos. Gracias a los esfuerzos del CABS – única asociación que se empeña en esta lucha – la caza primaveral a las torcaces ha sido proscrita. Sin embargo, una vez estructurada la ley, se ha encontrado también un nuevo engaño: las grandes palomas del collar se disparan aún en verano en números que llegan a cientos de miles, mediante las cazas “excepcionales“, junto a cientos de gansos salvajes. Y los cazadores, encargados de los muestreos, demuestran siempre su rectitud : no es raro que junto a los gansos y torcaces mueran también espátulas, grullas y otras especies protegidas.

Un  aguilucho pálido macho encontrado muerto en Renania.  Los rayos X muestran balas de caza en el cuerpoUn aguilucho pálido macho encontrado muerto en Renania. Los rayos X muestran balas de caza en el cuerpoLamentablemente, a diferencia de Italia, en Alemania falta un verdadero control sobre la actividad venatoria por parte del Estado. Se supone que el cazador alemán se controla solo!!. Se ha visto que la suposición es errada, en muchísimas circunscripciones de caza de Baviera y de Alemania Occidental y Noroccidental la eliminación sistemática – e ilegal – de los rapaces con armas, veneno y trampas está a la orden de día.

El CABS continúa con la lucha en su tierra de origen para que las autorizaciones excepcionales de caza sean abolidas y se reforme la legislación venatoria de acuerdo a la evolución de los tiempos, y a los nuevos conocimientos ecológicos. Algunos resultados positivos - relativos a los tiempos de caza para algunas especies - se pueden sacar de los datos que emergen en esta tabla.

En el campo el CABS cumple con monitoreos sobre la caza de gansos en Alemania Oriental, durante los cuales numerosas ilegalidades son imputadas a los cazadores teutónicos, poco interesados a cazar fuera de las reservas naturales, o a evitar abatir una grulla que se encuentra en medio de los gansos.

Además nuestro staff indaga y colabora con las autoridades sobre el tema de la caza furtiva de rapaces y vela por las leyes venatorias regionales (en Alemania cada región aplica la propia legislación venatoria) denunciando a la Comisión Europea cualquier infracción de la directiva.